
Glaucoma
¿Qué es?
El glaucoma es una enfermedad ocular crónica que daña progresivamente el nervio óptico, encargado de transmitir la información visual desde el ojo al cerebro. Este daño, generalmente asociado a un aumento en la presión intraocular (PIO), puede conducir a una pérdida irreversible de la visión si no se detecta y trata a tiempo.
El glaucoma es una de las principales causas de ceguera en el mundo y, en sus etapas iniciales, suele ser asintomático, lo que dificulta su diagnóstico temprano. A medida que avanza, los pacientes pueden experimentar pérdida del campo visual periférico, conocida como «visión de túnel».
Existen diferentes tipos de glaucoma, siendo los más comunes:
- Glaucoma de ángulo abierto: El más frecuente, caracterizado por un drenaje deficiente del humor acuoso.
- Glaucoma de ángulo cerrado: Menos común, pero puede ser una emergencia médica debido a un aumento súbito de la PIO.
¿Cuál es el tratamiento recomendado?
El tratamiento del glaucoma tiene como objetivo reducir y controlar la presión intraocular para prevenir o ralentizar el daño al nervio óptico. Las opciones más comunes incluyen:
- Tratamiento farmacológico:
- Uso de colirios que disminuyen la producción de humor acuoso o mejoran su drenaje, como los análogos de prostaglandinas, betabloqueadores o inhibidores de la anhidrasa carbónica.
- Láser:
- Trabeculoplastia láser: Mejora el drenaje del humor acuoso en el glaucoma de ángulo abierto.
- Iridotomía periférica láser: Utilizada en casos de glaucoma de ángulo cerrado para prevenir crisis agudas.
- Cirugía:
- Trabeculectomía: Procedimiento que crea un drenaje alternativo para reducir la PIO.
- Implantes de dispositivos de drenaje: Se utilizan en casos avanzados o cuando otros tratamientos han fallado.
El manejo del glaucoma requiere un enfoque personalizado, ya que la respuesta al tratamiento varía según el paciente y el tipo de glaucoma.
¿En qué casos se realiza?
El tratamiento del glaucoma es imprescindible en los siguientes casos:
- Diagnóstico confirmado: Cuando un examen oftalmológico revela aumento de la PIO o daño al nervio óptico.
- Pérdida progresiva del campo visual: Incluso en etapas iniciales, es crucial iniciar tratamiento para frenar la progresión.
- Glaucoma avanzado: En estos casos, la cirugía puede ser necesaria para preservar la visión restante.
- Factores de riesgo elevados: Personas con antecedentes familiares de glaucoma, mayores de 40 años, pacientes con miopía alta, hipertensión o diabetes, deben ser evaluadas y tratadas si se detecta glaucoma.
- Crisis de glaucoma de ángulo cerrado: Es una urgencia médica que requiere tratamiento inmediato, generalmente con láser o cirugía.
Detectar el glaucoma a tiempo mediante revisiones oftalmológicas regulares es clave para preservar la visión y evitar complicaciones irreversibles.